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En meses de mucho frío, ojo con las faringitis

31 Diciembre 2009 · Dejanos tu comentario...Sin Comentarios

¿Te duele la garganta y tienes fiebre, dolor de cabeza o los ganglios inflamados?  Tal vez tu faringe  está inflamada.  La faringe es un tubo muscular que se origina en la porción posterior de la nariz y termina en el área larigeo-esofágica, o lo que es lo mismo, se encuentra entre las amígdalas y la laringe. Cuando se inflama,  además de los síntomas citados, puedes tener dolor muscular y erupción cutánea. No dejes de acudir al médico si tienes dificultad para respirar.

¿Qué causa la faringitis? Son  muchos los gérmenes que pueden causar la faringitis, sin embargo, los virus son la causa más común. Por otro lado, las bacterias que pueden provocar esta inflación abarcan estreptococos del grupo A, pudiendo desembocar a veces en una amigdalitis estreptocócica. Otra de las causas es la acción de agentes irritantes, como humos tóxicos (humo del tabaco o la contaminación de las grandes ciudades por el tráfico rodado) o la sequedad de las mucosas (por ejemplo, al respirar en ambientes fríos y secos, es por eso que la mayoría de los casos de faringitis ocurren durante los meses más fríos)

Tipos de faringitis. El Dr. Juan Carlos Laguna, Catedrático de Farmacología de la Facultad de Farmacia de Barcelona, aborda en un artículo publicado en el número de diciembre de la revista Acofar una clasificación de los tipos de faringitis existentes:

1.1.- Faringitis aguda vírica: Es el tipo más común (80-90% de los casos) y los virus implicados son los causantes del resfriado común y la gripe, siendo mucho menos frecuentes los casos de mononucleosis infecciosa, herpangina y enfermedad mano-pie-boca.

El periodo de incubación varía de entre 2 a 7 días. La sintomatología suele ser moderada, afectando básicamente a la faringe, con dolor en la deglución, enrojecimiento e inflamación de las mucosas, tos o carraspeo, y afonía o disfonía, conjuntamente con síntomas similares a los del resfriado común (fiebre, sinusitis, conjuntivitis, y en algunos casos diarrea).  El periodo de contagio se produce en los primeros días de aparición de los síntomas, a través de las secreciones en forma de micropartículas emitidas por vía respiratoria por los pacientes infectados durante la respiración, el habla, al estornudar o toser. El tratamiento es sintomático, basado en una buena hidratación, fármacos antiinflamatorios o bien preparados de acción tópica. En la mayoría de los casos la faringitis se soluciona en unos días y sin complicaciones.

1.2.- Faringitis aguda bacteriana: En algunos casos se presenta como una sobreinfección asociada a una faringitis vírica. Puede complilcarse con la aparirición del flemón periamigdalino, fiebre reumática con afección de las válvulas cardíacas y escarlatina en los niños. Otras de las complicaciones son la aparición de otitis media o sinusitis aguda. La faringitis estreptocócica puede aparecer en cualquier época del año y a cualquier edad, aunque es mucho más frecuente en el otoño y en el invierno y en niños entre 5 y 12 años. El periodo de incubación está entorno de 2 a 5 días y presenta una instalación aguda, y sintomatología intensa, sobre todo los síntomas faríngeos que dificultan la deglutición, presentando placas en las amígdalas, fiebre intensa y postración general. Sin embargo, no es común la aparición de sinusitis, tos o afonía/disfonía. El contagio se realiza de forma similar a la faringitis vírica y puede producirse durante un período de unas dos semanas. El diagnóstico definitivo se realiza por cultivo de la bacteria a partir de un frotis amigdalar (tarda una 24 horas) o bien, de forma rápida (10-30 minutos), por técnicas detección del anticuerpo. por último, el tratamiento de la faringitis bacteriana se realiza mediante antibióticos dirigidos hacia el germen causante, además de medidas de soporte como las indicadas en la faringitis vírica (hidratación, antitérmicos…). En el caso de la faringitis estreptocócica se utilizan penicilinas o clindamina, en el caso de intolerancia a los beta lactámicos.

2.- Faringitis crónica: En la mayoría de los casos existe una predisposición constitucional y los factores externos pueden ser agentes químicos o físicos, enfermedades crónicas, alteraciones endocrinas, alergias y uso incorrecto del aparato fonador. A diferencia de la sintomatología de la faringitis aguda, en la crónica consiste en la sensación de presencia de un cuerpo extraño, con carraspeo, tos irritativa y sensación de sequedad o de secreciones adherentes en la faringe. También es común en el adulto y, sobre todo, ancianos, la faringitis crónica denominada seca, por atrofia de la mucosa faríngea asociada al envejecimiento. Este tipo de faringitis crónica suele empeorar en climas secos y cálidos, y por el contrario evoluciona favorablemente en climas húmedos y templados.

Consejos para prevenir una faringitis. La prevención de la faringitis es difícil, puesto que en la mayoría de los casos la infección se debe a un virus o bacteria, que se encuentran en el medio ambiente. Sin embargo, es aconsejable lavarse las manos después del contacto con una persona que pueda estar contagiada, así como evitar besarla o compartir tazas y utensilios para comer.

Fuentes: Medline, Saludalia y revista Acofar nº diciembre 2009

Categorias: Prevención

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