Estamos en estas fechas donde los excesos alimenticios están a la orden del día. Comidas copiosas y reiterativas, poca actividad física y sobre todo ingesta de calorías y alcohol en periodos muy reducidos que nos pueden hacer engordar de 2 a 3 kg de media según un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Frente a la preocupación puramente estética es preciso resaltar la importancia de una buena alimentación, evitando excesos. Hemos de poner énfasis en la necesaria toma de conciencia respecto a nuestros hábitos alimenticios. La obesidad y el sobrepeso son, según define la Organización Mundial de la Salud (OMS), una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud.
Según recoge el diario Correo Farmacéutico en su último número, más del 50% de la población padece sobrepeso, y en niños el 28% de entre 2 a 17 años. Además, la OMS calcula que en 2015 habrá aproximadamente 2300 millones de adultos con sobrepeso y más de 700 millones con obesidad. Son datos a tener cuenta, ya que la obesidad está ganando terreno como factor de riesgo en la contracción de enfermedades cardiovasculares, adelantándose incluso al tabaco.
Anteriormente, la obesidad era considerada como un problema exclusivo de los países de altos ingresos, pero en la actualidad está aumentando espectacularmente en los países de ingresos bajos y medios, sobre todo en el medio urbano. Según los últimos estudios, el 42% de las calorías que ingieren los jóvenes son grasas; los malos hábitos, las prisas y los horarios actuales hacen que se pierda la consciencia de una buena y necesaria alimentación. Por otro lado, la tendencia a la disminución de la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchos trabajos, los cambios en los medios de transporte y a la creciente urbanización, aumentan los factores de riesgo.
A la vista de estas cifras se hace necesaria la organización de campañas que promuevan una dieta saludable compuesta por una rica variedad de alimentos. Está clara la influencia que la publicidad está teniendo en la juventud, incitando a la ingesta de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y azúcares, pero con escasas vitaminas, minerales y otros micronutrientes.
EL ÍNDICE DE MASA CORPORAL Y SUS REPERCUSIONES
El índice de masa corporal (IMC) —el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2)— es una indicación aproximativa simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos, tanto a nivel individual como poblacional. La OMS define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30. Estos umbrales sirven de referencia para las evaluaciones individuales, pero hay pruebas de que el riesgo de enfermedades crónicas en la población aumenta progresivamente a partir de un IMC de 21.
El sobrepeso y la obesidad tienen graves consecuencias para la salud, el riesgo aumenta progresivamente a medida que lo hace el IMC. Las enfermedades cardiovasculares (especialmente las cardiopatías y los accidentes vasculares cerebrales) están íntimamente relacionadas con dicho aumento. Este tipo de patologías constituyen la principal causa de muerte en todo el mundo, con 17 millones de fallecimientos anuales.
La diabetes, que se ha transformado rápidamente en una epidemia mundial. La OMS calcula que las muertes por diabetes aumentarán en todo el mundo en más de un 50% en los próximos 10 años. Los expertos señalan que la obesidad hay que tratarla como una enfermedad que se asociad además a la diabetes tipo 2. Las enfermedades del aparato locomotor, y en particular la artrosis. Algunos cánceres, como los de endometrio, mama y colon.
CONSEJOS para elaborar los menús navideños.
Algunos de los consejos que desde el IMEO están dando a la hora de elaborar el menú navideño son los siguientes:
- Evitar la ingesta de pastas, arroces o legumbres de forma reiterativa, ya que se trata de alimentos muy enérgicos, que el cuerpo no tiene tiempo para metabolizar.
- Fomentar la utilización de aceite de oliva frente a la mantequilla para cocinar, que nos aportará ácidos grasos esenciales frente a las grasas saturaras.
- En el aperitivo, es aconsejable sustituir patés, salsas y hojaldres por mariscos, embutidos magros o verduras.
- Pescado frente a carnes rojas, y mejor evitar los fritos ya que estos absorben una elevada cantidad de grasa.
- Se pueden sustituir las patatas fritas por las asadas o hervidas.
- Evitar salsas con ingredientes de alto contenido calórico (como nata, mantequilla y queso)
- Para los postres, siempre es aconsejable el chocolate negro frente a los dulces navideños.
- Y tras cada comida es recomendable una infusión para favorecer una buena digestión.
Por otro lado, desde www.nutricion.pro nos aconsejan tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
- No llenar la despensa de productos calóricos, típicos de la época, esto ayuda a evitar la tentación de comer entre horas.
- Controlar las cantidades ingeridas. Hay que tratar que las raciones sean moderadas. Comer de todo, pero en pequeñas cantidades.
- Elegir carnes magras como la carne de pavo que es la mejor opción. Generalmente para esta época se comen carnes de cerdo, de cordero o de pavo. La que tiene menos grasa y calorías es la carne de pavo (que aporta 102 calorías por cada 100 gramos), contra las 310 calorías que tienen 100 gramos de carne de cerdo.
- Moderar el consumo de alcohol. El vino tinto es menos calórico que el blanco, y el champán más que la sidra. Beber refrescos sin azúcar y aumentar el consumo de agua, nos ayudará a digerir mejor los alimentos.
- Elaborar postres light, por ejemplo ensalada de frutas frescas o macedonia de frutas con edulcorante en lugar de azúcar.
- Comer más vegetales que carnes, limitar el consumo de sal, usar platos pequeños porque los grandes incentivan a servirse más comida, hacer entradas bajas en calorías que vayan llenando pero que no engorden, no añadir mucho aceite a las ensaladas, y de ser posible tomar un caldo desgrasado o una pieza de fruta 15 minutos antes de la comida, de este modo se llega a la mesa con menos hambre.
- Comer despacio y no saltarse ninguna comida, evitar llegar a la cena de Navidad con hambre y disfrutar de las fiestas con moderación y prudencia, sobre todo con la comida y la bebida, son consejos fundamentales.
- En los días siguientes no dejar de lado la actividad física.



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