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Este es el post nº 200

4 Junio 2008 · Dejanos tu comentario...Sin Comentarios

Con este post, ya son 200 comentarios dejados semana tras semana en el blog, el mes que viene celebraremos el primer aniversario y tocará reordenar las categorías, simplificarlas e incluir el podcast para las entrevistas que ya voy haciendo, a lo mejor lo vinculo con mi cuenta personal en Twitter (www.twitter.com/itato), ya veremos…me gustaría poder celebrarlo recibiendo la autorización de algún sello de calidad sobre la información de salud en la red. Está ya solicitado. En fín, no adelanto más cambios, un primer año hay que celebrarlo como se merece y ya os enteraréis de las novedades cuando corresponda.

Hoy he elegido para comentar una enfermedad que me es familiar no sólo por algunas malas experiencias sino por cómo la descubrí hace ya un cuarto de siglo. Recuerdo perfectamente oir explicar a mi padre cuando era pequeña que había una enfermedad llamada “Síndrome de Meniere”. Me llamaba la atención que siendo físico supiera los nombres raros de algunas enfermedades como si de un médico se tratara, pero sobre todo me sorprendía que supiera que se llamaba así gracias al médico francés Prosper Ménière que en el año 1861 definió por primera vez la enfermedad. Años después tuvimos ocasión de conocer algo más de la enfermedad y las particularidades de mis oídos.

La EM se define como un cuadro clínico que se caracteriza por la presencia recurrente de episodios espontáneos de un cuarto de hora de vértigo (sensación de giro de objetos que puede durar hasta dos horas) acompañado de náuseas, sudor frío y vómitos, hipoacusia fluctuante, presión en el oído de origen idiopático (desconocido)..o sea, falta de audición, zumbido de oídos y ruidos básicamente, una sensación ciertamente desagradable como os podéis imaginar aunque no la hayáis sufrido.

Su fisiopatología estaría relacionada con un exceso de endolinfa (el fluido que acompaña el movimiento de la cabeza y que hace que los receptores nerviosos del laberinto envíen una señal al cerebro sobre la posición del cuerpo y su orientación) en los espacios del oído interno (todo el mundo ha oido hablar del laberinto), provocando un aumento de presión que sería el responsable de las microroturas de las membranas del oído interno.La incidencia de la EM se estima en 15/100.000 habitantes/año y se incrementa con la edad. Puede ocurrir a cualquier edad aunque en niños es poco frecuente. Por lo general se inicia entre los 20 y los 60 años y es ligeramente más frecuente en mujeres.

No existe ninguna prueba diagnóstica, ni marcador analítico ni radiológico que identifique la EM. El diagnóstico se basa en una historia clínica detallada, en la exploración neurológica así como en la evolución clínica y la respuesta al tratamiento. La Resonancia magnética no es diagnóstica pero resulta imprescindible para descartar la presencia de lesiones del Sistema Nerviosos central que pueden presentarse como una EM, por ej; Tumores, aneurismas o estenosis de la circulación posterior del SNC, malformaciones o enfermedades degenerativas. La evolución natural de la enfermedad es a una pérdida auditiva progresiva, a la vez que disminuye la intensidad del vértigo, instaurándose una inestabilidad permanente. Son pacientes candidatos a prótesis y programa de rehabilitación vestibular.

Concluyo con la noticia más positiva; El 90% de los pacientes pueden hacer vida normal si siguen el tratamiento farmacológico (recomendado en crisis agudas y moderadas) pero para las crisis recurrentes se recomienda evitar el café y el tabaco así como una dieta pobre en sal (unos 1000 mg de sodio / día), vasodilatadores y diuréticos para reducir el volumen de líquido en el oído…con esas precauciones mínimas es posible eliminar las molestias pero hay que ser constante.

Más información;http://www.historiadelamedicina.org/meniere.html

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